


Empezare mi comentario por el final, suena la última nota de la obra de Donizetti y cae el telón del Gran Teatre del Liceu, el público estalla en una ovación estruendosa con salvas de “brava” y “bravísima”,
el autor quiso que los últimos minutos de su obra fueran un prueba (a la vez que trampa, por su dificultad) para la soprano, que es la protagonista de la ópera y da nombre a la misma. El público sigue aplaudiendo y braveando…se entreabre el telón y aparece Edita Gruberova, la locura entre el público es tremenda (yo como el que más), ella agradece con gestos las muestras de admiración y cariño de la gente. Después es el momento de salir a saludar todos los que han hecho posible la obra, uno a uno, recibiendo sus respectivas ovaciones, para acabar en varias tandas saludando todos juntos. Cuando de nuevo cae el telón, después de lo que aparentemente es la última tanda de saludos/aplausos, una parte del público sigue aplaudiendo y se empiezan a oír gritos con el nombre “Edita!!!”, después de unos momentos, se entreabre de nuevo el telón y aparece ella…locura de nuevo, esta escena se repite por 5 o 6 veces (perdí la cuenta…no habría
sido capaz de llevar cuentas en esos momentos), y ella sigue saliendo y agradeciendo a los que quedamos en el teatro (mucha gente de los pisos superiores, han ido bajando así como mucha gente se ha ido colocando de pie en la parte frontal del foso de la Orquesta (para tener más proximidad con ella), se le aplaudía y agradecía no solo esa Anna Bolena, no solo esa noche de gloría…sino también toda una carrera (más de 40 años), estábamos delante una leyenda viva de la ópera.


La verdad que e
speraba esta Anna Bolena desde hacía casi un año, el poder ver en vivo y en directo a la que sin duda es una de las pocas (por no decir la última) divas (en el buen sentido de la palabra) de la actualidad, Edita Gruberova (Bratislava 1946), debutó con sólo 22 años y lleva 42 años de carrera, cosechando éxitos y admiradores en todo el mundo. Visto y oído lo del viernes pasado, no me extraña en absoluto. Siempre ha mantenido un vínculo especial con el Liceu, donde es idolatrada y ella a su vez corresponde regalando a su público con veladas maravillosas.

El reparto que dispuso el Liceu, era de Gala, como he dicho en el rol principal Ed

La producción, que en cierto modo es “moderna” e introduce conceptos de modernismo (como lo de que todo el palacio está controlado por cámaras - al estilo GH -) no es la más indicada para una obra de corte tan clásico como esta, pero no entorpece en gran medida tanto la trama como el seguimiento de la misma por parte del público.
Resumiendo, una velada que permanecerá en mis recuerdos como de las noches más emotivas y especiales. Valió la espera de meses para ver este título y este cast. Ahora a espera al domingo 27 (apenas tres semanitas) y vuelta a BCN para ver el otro reparto, con la ilusión de ver el Rey de Orfila y oír tanto a Ganassi como Seymour como a Zapata como Percy.
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